Novedades 01.10.25

Conversaciones con la Cinemateca de Medellín.

Un diálogo necesario para reflexionar sobre la relación del cine de Leonardo Favio y los espectadores de Medellín, Colombia.

Por Adriana Lewczuk

Desde que el Universo Favio impulsa la difusión de la filmografía de Leonardo Favio, su obra se percibe más viva que nunca, no solo en el territorio argentino, sino también en el resto de Latinoamérica. Su cine aborda temas de alcance universal, a la vez que construye personajes profundamente argentinos. La cámara de Favio ha sabido crear figuras que trascienden lo local y alcanzan los rincones más diversos del continente. Con este trasfondo, hemos entablado un diálogo con María Paula Jiménez Trujillo, quien, en representación de la Cinemateca de Medellín (Colombia), ha impulsado un foco especial dedicado a la obra de Leonardo Favio en distintas partes del territorio de Medellín.

Conversaciones con la Cinemateca de Medellín.

-Contanos un poco la trayectoria de la Cinemateca de Medellín y cómo trabajan.

La Cinemateca de Medellín es un programa de la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín. Se trata de una iniciativa pública concebida para garantizar el acceso a la exhibición y formación cinematográfica, así como al archivo fílmico de la ciudad, ofreciendo estos espacios de manera libre, democrática y gratuita a toda la ciudadanía.

La Cinemateca surge de la necesidad de contar con un acceso real a la cultura. Cabe señalar que, ni en el momento de su creación ni en la actualidad, disponemos de un edificio propio, es decir, de una infraestructura física donde puedan alojarse todas estas iniciativas. Por ello, la Cinemateca —y nosotros, como sus gestores— desarrollamos nuestro trabajo de manera itinerante. Esto significa que establecemos alianzas con iniciativas de autogestión, de exhibición, de formación y con proyectos que salvaguardan el archivo audiovisual de la ciudad.

-¿Cómo es la relación de los espectadores con la cinemateca?
En general, la gente abraza este proyecto de la Alcaldía de Medellín como uno de los que más afecto despierta. Y esto es importante, porque muchas veces la institucionalidad ha ejercido ciertos poderes y violencias sobre la ciudadanía, de modo que lo que proviene de lo institucional suele generar desconfianza. Sin embargo, no es el caso de la Cinemateca de Medellín: la gente la reconoce como un espacio que les permite acceder a películas que, de otro modo, no podrían ver.

Además, Medellín es una ciudad marcada por profundas brechas sociales y culturales, donde gran parte de la población no cuenta con los recursos económicos para ir a una sala de cine comercial. De hecho, muchas personas solo han ido una vez en su vida a una sala de cine, lo cual ya es mucho. Por eso, llevar el cine a sus plazas, a sus barrios y a los espacios que habitan cotidianamente es un regalo que valoran y agradecen profundamente.

Desde la Cinemateca generamos alianzas con ciclos, muestras y festivales que ya trabajan de la mano con las comunidades en los diferentes barrios. Por eso también somos muy bien recibidos, ya que estos programas comprenden muy bien las audiencias a las que se dirigen, y la Cinemateca realiza allí un acompañamiento. Intentamos, en la medida de lo posible —aunque se trata de un proyecto bastante desfinanciado para la magnitud del trabajo que realizamos—, brindar apoyo económico o de gestión a los ciclos, muestras y festivales de la ciudad.

Conversaciones con la Cinemateca de Medellín.

En términos generales, el público responde de manera variable: a veces con una asistencia masiva y otras con menor afluencia. Sin embargo, lo que siempre tiene gran acogida son las proyecciones en espacios públicos y al aire libre. Ese ha sido el caso, por ejemplo, de las funciones que realizamos en Medellín dentro del ciclo retrospectivo dedicado a Leonardo Favio.

-Si tuvieras que definir la relación del cine argentino con el público colombiano como seria y en particular como llega Leonardo Favio a tierras colombianas.

Respecto a la relación del público colombiano con el cine argentino, creo que aquí se reconoce a Argentina como un país con una extensa y muy rica trayectoria cinematográfica. A lo largo de nuestra historia han llegado grandes películas argentinas a las salas, y pienso que, tanto para quienes hacemos cine como para los espectadores de a pie, ese cine nos convoca y ha servido como un referente para nuestros propios procesos.

En cuanto a cómo llega Leonardo Favio a tierras colombianas, veníamos buscando alianzas internacionales desde hace un tiempo. Hace algunos años recibimos el contacto de Óscar Frenkel, desde Universo Favio, con la posibilidad de invitar a algunas de sus películas para exhibirlas en Medellín. Así empezamos a soñar con un ciclo retrospectivo que, en un inicio, incluía cuatro películas de Favio para proyectarlas en espacios públicos, casi todas al aire libre, con la idea de tantear el interés del público. Y nos encontramos con que Favio tiene muchísimos, pero muchísimos adeptos a su música en Colombia. Leonardo Favio vivió aquí en Armenia, si no me equivoco, y la tradición musical en Colombia, desde los años sesenta, ha estado muy cercana al tipo de música que él hacía. Favio fue un artista muy escuchado en nuestro país y formó parte de la crianza musical de varias generaciones, incluidas aquellas que hoy también están haciendo cine. Muchos estudiantes de cine ya sabían que Favio no solo fue cantante, sino también cineasta, y no cualquier cineasta, sino uno de los grandes del cine argentino. Por eso empezaron a interesarse en asistir a este ciclo, y fue así como comenzamos a gestionarlo.

Conversaciones con la Cinemateca de Medellín.

-¿Cómo pensas que el público recibió sus películas?
Hasta el momento hemos exhibido Soñar, soñar, Aniceto, Crónica de un niño solo y la película realizada por Óscar Frenkel y Salomé Jury (Había una vez un mago). La verdad es que la gente se ha mostrado muy impresionada al descubrir que Favio también fue cineasta. En las proyecciones no solo han asistido jóvenes cineastas que ya conocían esa faceta artística, sino también muchas mujeres mayores que recordaban a Favio únicamente por su música. Al enterarse de que también hacía cine, se llevaron una grata sorpresa. Y no es para menos, porque las películas que hemos mostrado revelan a un Leonardo Favio absolutamente sensible: en la imagen, en la estética, en la puesta en escena.

Particularmente con Aniceto fue muy emocionante. Hicimos una función al aire libre en pleno centro de Medellín, y las personas que transitaban por allí se detenían y se quedaban mirando la película. Este musical maravilloso, atravesado por la danza, conmovió profundamente al público: hubo aplausos, emociones intensas y hasta lágrimas. Mucha, muchísima gente se mostró agradecida por haber logrado traer este ciclo a Medellín. En particular, Crónica de un niño solo, con esa historia tan dolorosa, conectó profundamente con nuestro contexto colombiano, donde es posible sintonizar con ella desde muchos lugares. La proyectamos en el marco de la Fiesta del Libro, y asistieron personas de todas las edades: desde niñas de diez o doce años hasta señoras muy mayores. Fue una película que definitivamente tocó los corazones de los espectadores y que, de principio a fin, nos interpela con fuerza.