– ¿Podrían contarnos un poco sobre la trayectoria del cineclub y desde cuándo se dedican a proyectar películas?
El Cineclub Vestigio nació en el año 2024, con la idea de expandir una tradición de amigos para más allá de la sala de nuestras casas y llevar el proyector a otros sitios, compartiendo la pasión por el cine con la mayor cantidad de gente posible. Se trata de un cineclub itinerante que funciona a partir de muestras temáticas, organizadas de manera colectiva por sus integrantes, siempre pensando en películas que generen un buen debate.
– ¿Cómo ha sido la respuesta del público frente a las propuestas del cineclub?
¡Positiva! Frente a la cultura ya existente de cineclubes en la ciudad de Porto Alegre, podemos observar un enorme éxito en relación con el público y las posibilidades de exhibición. Se construyó una comunidad de personas apasionadas por el cine, lo que permitió ampliar nuestro alcance hacia la producción de cines y la realización de alianzas con otros colectivos artísticos. Además, ya hemos circulado por más de seis espacios culturales de la ciudad con nuestras exhibiciones, siempre contando con un público fiel.
– ¿De qué manera llegaron a la obra de Leonardo Favio para incorporar a la programación?
Durante el proceso de curaduría de la muestra, una de las integrantes recordó haber visto la película y la propuso al resto del cineclub. Inmediatamente percibimos cuánto se ajustaba a la identidad de la muestra Tercer Mundos, ya que se trata de una película producida en Argentina, país considerado parte del Sur Global, que integra elementos místicos y mágicos dentro de una ambientación del área pampeana, bioma que compartimos en el sur de Brasil. Todos estos elementos hicieron que la película fuera una elección perfecta para la exhibición y el debate que buscábamos.
– ¿Cómo respondió la audiencia ante la proyección de Nazareno Cruz y el lobo?
¡Muy bien! El público no solo se relaciona con las imágenes de La Pampa, sino también con la calidad de la película, tanto en la fotografía como en la construcción de los personajes. La figura del diablo generó conmoción y debate, resaltando sus complejidades y dando lugar a conversaciones sobre su simbología cristiana. Por último, cabe destacar que la calidad de los rodajes fue sensacional y recibió muchos elogios por parte de la audiencia.
– ¿Qué reflexión les genera una película como Nazareno Cruz y el lobo?
Nazareno Cruz y el lobo nos ha permitido pensar en la exploración de las posiciones de “bien” y “mal”, complejizando sus relaciones y sin presentarlas como verdades absolutas. Además, fue muy interesante ver símbolos y mitologías universales tomando forma en nuestro entorno cercano, lo que nos abrió la posibilidad de apropiarnos de ellos para nuestras propias creaciones. Por último, existe una cierta compasión y fascinación por las posibilidades de nuestro cine, el cine latinoamericano, y por la necesidad de valorar y explorar lo que tenemos.
Por Adriana Lewczuk